Mitos alimentarios: El agua de mineralización muy débil es más saludable




El cuerpo humano está formado por aproximadamente un 60% de agua en la edad adulta, y es imprescindible una correcta hidratación para mantener el equilibrio entre la ingesta y la eliminación.

Los requerimentos hídricos dependen de cada persona, y varían en función de la dieta, el ejercicio físico, las condiciones ambientales, el consumo de alcohol y el estado de salud.

Se calcula que las necesidades diarias estándares son de 30-35 ml/kg de peso corporal, o 1-1,5 ml/kcal aportadas con la dieta. Eso significa que para una persona de 70 kg con una dieta de 2000 kcal las necesidades serán de unos 2-3 litros diarios.

En torno al 20-30% de estas necesidades procede de los alimentos y el 70-80% de los líquidos, siendo el agua de bajo contenido en sodio la fuente de líquidos más recomendada.


Ahora bien, si nos preguntamos cual es el tipo de agua más saludable para beber es cuando nos asaltan las dudas: agua de grifo, agua filtrada, agua envasada, agua mineral, agua de manantial, agua de mar, agua ionizada, ...

El tema es lo suficientemente complejo y en esta entrada solamente voy a hablar del agua mineral natural. En entradas posteriores abordaré otros aspectos de los diferentes tipos de aguas.

En España existen cuatro tipos de aguas envasadas legisladas (BOE 1798/2010 y 1799/2010):
  • Aguas minerales naturales: "Microbiológicamente sanas que tienen su origen en un estrato o yacimiento subterráneo y que brotan de un manantial o pueden ser captadas artificialmente mediante sondeo, pozo, zanja o galería. Se distinguen de otras aguas por su naturaleza (contenido en minerales, oligoelementos y otros componentes), por su constancia química y por su pureza original, características estas que se han mantenido intactas, dado el origen subterráneo del agua que la ha protegido de forma natural de todo riesgo de contaminación".
  • Aguas de manantial: "De origen subterráneo que emergen espontáneamente en la superficie de la tierra o se captan mediante labores practicadas al efecto, con las características naturales de pureza que permiten su consumo; características que se conservan intactas, dado el origen subterráneo del agua, mediante la protección natural del acuífero contra cualquier riesgo de contaminación".
  • Aguas preparadas: "Distintas a las aguas minerales naturales y de manantial que pueden tener cualquier tipo de procedencia y se someten a los tratamientos fisicoquímicos autorizados necesarios para que reúnan las características de potabilidad".
  • Aguas de consumo público envasadas: "Distribuidas mediante red de abastecimiento público y procedentes de este origen".

La ley establece unos valores límite de parámetros microbiológicos (Escherichia coliEnterococcus faecalisPseudomonas aeruginosa, ...) y físico-químicos (metales pesados, nitritos y nitratos, plaguicidas, ...) que deben controlarse para evitar riesgos de contaminación.

En relación a su mineralización, las aguas minerales naturales se clasifican en:
  • Mineralización muy débil: hasta 50 mg/l de residuo seco.
  • Mineralización débil: hasta 500 mg/l de residuo seco.
  • Mineralización media: desde 500 mg/l hasta 1500 mg/l de residuo seco.
  • Mineralización fuerte: más de 1500 mg/l de residuo seco.
  • Bicarbonatada: más de 600 mg/l de bicarbonato.
  • Sulfatada: más de 200 mg/l de sulfatos.
  • Clorurada: más de 200 mg/l de cloruro.
  • Cálcica: más de 150 mg/l de calcio.
  • Magnésica: más de 50 mg/l de magnesio.
  • Fluorada: más de 1 mg/l de flúor.
  • Ferruginosa: más de 1 mg/l de hierro bivalente.
  • Acidulada: más de 250 mg/l de CO2 libre.
  • Sódica: más de 200 mg/l de sodio.
  • Indicada para dietas pobres en sodio: hasta 20 mg/l de sodio.

En España, la mayoría de las aguas envasadas son de baja mineralización (menos de 500 mg/l de residuo seco) y de bajo contenido en sodio (alrededor de 20 mg/l).

Existe la falsa creencia de que cuanto menor sea la mineralización más saludable es el agua, sin tener en cuenta que su consumo puede contribuir a alcanzar las ingestas dietéticas de referencia (IDR) de calcio y magnesio, que  para la población adulta española son 900-1000 mg de calcio y 300-350 mg de magnesio. En cuanto al sodio, aunque también disponemos de IDR que son 1300-1500 mg, en general su consumo es excesivo y la OMS recomienda no superar los 2000 mg/día (es decir, 5 g de sal) ya que el exceso de sodio en la dieta está relacionado con la hipertensión arterial y el desarrollo de  enfermedades cardiovasculares.

La composición mineral de las aguas tiene una gran variabilidad, tanto en las de consumo público como en las envasadas, por lo que es aconsejable conocer los datos de nuestra población y leer las etiquetas antes de decidirnos por una u otra.

Un estudio que analizó las aguas de consumo público de 492 poblaciones españolas y de 122 aguas envasadas demostró esta gran variabilidad, con concentraciones de calcio en las aguas envasadas de 0,5 a 672 mg/l, concentraciones de magnesio de 0,1 a 131 mg/l, y concentraciones de sodio de 0,1 a 2690 mg/l.

En otro estudio que analizó la composición de agua de grifo de la mayoría de capitales españolas y de 85 aguas embotelladas también se encontró esta gran variabilidad, con concentraciones de calcio en las aguas embotelladas de 0,5 a 181 mg/l, concentraciones de magnesio de 0,3 a 65,5 mg/l, y concentraciones de sodio de 0,6 a 1136 mg/l.

Un dato importante a tener en cuenta es que las aguas carbonatadas pueden llegar a tener un contenido muy elevado en sodio. De hecho, las marcas de agua con gas más conocidas superan los 1000 mg/l de sodio, por lo que su consumo estaría desaconsejado para no superar la ingesta de sodio recomendada por la OMS.

Y ya por último, el documento de consenso Mitos y realidades del Agua Mineral Natural, avalado por la Asociación Española de Urología, resume la posición científica ante este mito alimentario con las siguientes afirmaciones:
  • El agua Mineral Natural es pura en origen.
  • El residuo seco nos indica la mineralización del agua. En España la mayoría de las aguas envasadas son de baja mineralización.
  • El sodio contenido en el Agua Mineral Natural no constituye un riesgo para la salud.
  • El Agua Mineral Natural contiene minerales esenciales como el calcio y el magnesio.
  • El calcio y el magnesio presentes en el Agua Mineral Natural son altamente biodisponibles.
  • Beber a lo largo del día puede contribuir a una óptima absorción del calcio que contiene el Agua Mineral Natural.
  • La mineralización del Agua Mineral Natural no es perjudicial para los riñones.
  • No hay evidencia científica de que el agua de mineralización muy débil sea mejor para la salud en comparación con otras aguas minerales naturales. La mineralización afecta al sabor del agua, y los consumidores perciben más agradables y frescas aquellas que no superan los 300 mg/l de residuo seco.

Bibliografía
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  3. Real Decreto 1798/2010, de 30 de diciembre, por el que se regula la explotación y comercialización de aguas minerales y naturales y aguas de manantial envasadas para consumo humano. Boletín Oficial del Estado. Núm. 16 (19 enero 2011).
  4. Real Decreto 1799/2010, de 30 de diciembre, por el que se regula el proceso de elaboración y comercialización de aguas preparadas envasadas para el consumo humano. Boletín Oficial del Estado. Núm. 17 (20 enero 2011).
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  10. Asociación Española de Urología. Mitos y realidades del agua mineral natural. Evidencia científica consensuada sobre el agua natural y sus minerales. Madrid; 2015 [citado 23 Dic 2019] Disponible en: https://prnoticias.com/images/salud/Mitos_y_realidades_del_agua_mineral.pdf

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